Esa es la frase que me habría gustado decir muchas veces durante mi vida. Lo que pasa es que soy la típica idiota que siempre dice que sí. ¿Por qué? No lo sé, me sale, y punto. Pero, ¿sabéis? Ya estoy harta. Harta de decir que sí a todo, de tener que dar todo hecho, de ser la que pringa. Me he cansado.
Pero claro, la señorita no puede cambiar de pronto, así que mientras tenga que seguir tragándome la mierda del resto usaré el blog como lugar de queja. ¿Por qué? Porque me da a mi la gana, y punto.
Bueno, a ver si apaño esto que el blog esta un poco chuchurrío...