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lunes, 5 de octubre de 2009

Harta. Hoy... El trayecto que tengo que hacer para llegar a la Uni

Suena el despertador, y piensas en lo que tienes que hacer durante el día. Pff... Ir a clase. En mi caso, eso es lo que menos pereza me da.


Imaginemos que, por un casual, entro a clase a las 9. Bien, tendría que levantarme a las 7 de la mañana, prepararme, desayunar, todo ese rollo... A las 7.45 ya estoy en la calle porque tengo 15 minutos (si voy bien, cosa que ocurre casi nunca) de caminata hasta el topo (en realidad es el EuskoTren, pero desde Irún hasta Oiartzun o por ahí se le conoce como topo. No, no va bajo tierra...). Bueno, llego a la "estación" y espero a que llegue (a y 7), y entonces tengo media hora de trayecto en un escacharrado y ruidoso tren de baja velocidad. Podría coger renfe, claro, pero el tiempo que gano en el tren lo pierdo en ir a la parada de autobús más cercana...

Total, que después de media hora espachurrada porque es hora punta, llego a Anoeta (sí, junto al campo de fútbol de la Real Sociedad) y voy a una parada de autobús, y espero al dichoso transporte que viene cuando le sale del pito (porque debería aparecer un bus cada 6 minutos, pero que ni de coña). Y así, cerca de las nueve, llego a los Hospitales, donde está mi facultad, rodeada de una peste a berza cocida insoportable.

Esto es lo que me da pereza, pensar que he de ir hasta allí, pero que luego, encima, tengo que volver. Y me dan ganas de quedarme en mi cálida cama. Y entonces mi conciencia (bastante tocapelotas, por cierto) me dice que eso esta mal y que hay que ir a clase...

Quiero coche ya.

PD esto se me ha ocurrido esta mañana yendo a clase... No, si al final el viajecito de marras me servirá de algo...

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Harta. Hoy... Etiquetas.

(Ñeñeñe, mi primera entrada~ Ya sé que no soy tan famosilla como Kona por aquí, pero os toca aguantar mis quejas.)

A ver... que me diga aquel o aquella, a quien la suerte acompañe, que no ha tenido que sufrir alguna vez a las benditas etiquetas; o me diga donde encontrar al calvo de la lotería de Navidad para que me dé suerte a mí también (¡Ah! Y mil perdones a Mr. Calvo, pero siempre lo he llamado así y no tengo ni idea de su nombre). Y, supongo que lo imagináis, pero no, no me refiero a las etiquetas de la ropa que, aunque también son un coñazo porque la mayoría de las veces ponen ahí hasta el DNI del fabricante, al menos se soportan, y si no siempre puedes cortarlas.

Al caso, yo tengo una pequeña división en ramas de las etiquetas, porque es que hay de muchos tipos, pero solo hablaré de dos para no aburrir aquí a to' Dios. Estas dos son: las Etiquetas Sociales y las Etiquetas de Nacionalidad. (Después hay también Religiosas, Económicas, de Edad, Tamaño & Peso (?)...)

Comenzando por las Sociales~
Ejem... bueno, no sé si lo sabéis pero yo... soy friki. El caso, los frikis tenemos que ser obligatoriamente unos marginados anti-sociales jodidamente raros que solo pueden hablar de cosas tan jodidamente raras como ellos, ¿verdad? Porque sí, es así, si no fuera así el Universo no se esperaría unos cuantos de millones de años para destruírse... En verdad, los frikis únicamente simulamos ser "normales", pero simular solo, ¡cuidao! Y ya de paso también pagamos a to~da la gente con la que nos juntamos mientras estamos actuando como personas "no-raras", ¿no?
Así es, damas y caballeros, como creo que ya sabéis, tenemos algo de mala fama y, tal vez, algunos frikis sean así, yo no lo niego... ¿Pero acaso no hay personas así también que no son frikis? ¿O acaso no hay frikis que no son así, como la mayoría de nosotros?
En fin...

Terminando con las de Nacionalidad~ (Que desde ya, estas son las que a mí más me joden y las que me resultan más estúpidas. Porque si las otras tienen que ver con nuestros gustos, es que estas, sencillamente, no tienen fundamento.)
Por ejemplo, yo soy de Andalucía, ¿no? (Y me vais a tener que perdonar que solo hable de mí, pero es que los casos que trato directamente son los que mejor conozco.) Pues bien, véase que aquí todos somos unos retrasados, que no sabemos hablar y ya que estamos, ni leer ni escribir. Yo ahora mismo, este texto lo estoy escribiendo con todas mis innumerables faltas ortográficas, pero más tarde lo pasaré al Word para que me lo corrija, porque si no esto no lo lee ni un Hoygan, señores.
Así como todos los vascos apoyan a los etarras o todos los catalanes son unos creídos que no saben español y por eso aunque sepan que no hablas catalán no dirán una sola palabra en castellano (por joder, más que nada...).

Pues así estamos, gente, ¿qué se le va a hacer? La sociedad hoy en día se rige por qué eres y no por cómo eres. Si es que solo me dan ganas de decir...

¡Iros a la mierda todos, joder!

(Vieja, perdón por plagiarte el título~)

sábado, 26 de septiembre de 2009

Harta. Hoy... La familia.

Empiezo este post con un suspiro. Antes de salir de casa mi madre empieza a vociferar que mi cuarto... Perdón, el espacio de la casa en el que habito, porque MI cuarto no es (según ella, claro), está indecente, que esta lleno de mierdas que tengo que quitar, o meter en cajones. A lo que yo le contesto "¿qué cajones?".

Sí, amigos, mi cuarto (ups) es taaan pequeño que aún teniendo lo justo y necesario y aunque lo intente adecentar de vez en cuando, siempre parece estar hasta arriba de cosas.

Me dan la idea de meter los libros de cursos anteriores en cajas. ¿Qué cajas? "Yo que sé, buscalas. Hay muchos sitios donde te las dan". Sí, es cierto, por todas las esquinas ves gente regalando cajas. ¡Vamos, hombre!

Llega mi abuela y empieza a pedir que le enseñe cosas. Es una simple excusa para husmear en mi ínfimo espacio personal y recordarme que este curso tengo que estudiar mucho. ¡DEJAD DE DECIRME QUE ESTUDIE! ¡¡SOLO LLEVO UNA SEMANA DE CLASE!!

Porque esta es otra. De diez cosas por las que se pasa mi madre por el espacio que me ha cedido para vivir, nueve son para mirarme mal (ya que estoy, probablemente, con el ordenador encendido) y decirme que estudie, o que me ponga a hacer los exámenes del EGA (Euskararen Gaitasun Agiria, un examen que prueba que sabes euskera, bastante difícil de aprobar), que ya que he pasado en la prueba inicial, no quiere que la cague en la escrita... ¡Ni que yo suspendiese por gusto!

Pero bueno, a pesar de esto no quiero que me malinterpretéis. Me lo paso bien, me río y tal... Quiero decir, no todo son malos momentos y así. Solo que uno se suele quedar con lo malo. Y yo como no les puedo responder por muchas ganas que tenga, me lo callo y acabo quemándome. Pero bueno, pienso en positivo: un par de añitos más y habré acabado la carrera, y por fin seré... Libre.

Suena guay, ¿eh?